El día martes, 20 de Diciembre, a las once horas de la mañana, los líderes del SUTRACON tenían pactada una ronda de negociaciones con Francisco Bernal Macouzet, en la cual se discutirían los términos y montos de los incrementos salariales que tan urgentemente demandan los agremiados de dicho instituto sindical. No obstante, la junta fue cancelada de manera unilateral por el dicho Bernal Macouzet sin siquiera asegurarse -en los términos de la más elemental educación- de que los miembros de la mesa directiva fueran correctamente notificados. Cierto, se trata de un encuentro al márgen de la JLCA; y aunque dicha circunstancia podría imprimir a la reunión un carácter más personal, no por ello la despoja de su gran importancia y formalidad. La cancelación de Bernal, por otra parte, hecha con una escueta llamada a la representación legal sutraconista -la cual se encuentra de vacaciones y no pudo transmitir el mensaje- demuestra una vez más el desdén y el desaseo con la que la patronal trata al personal del Conservatorio, desdén que (parece mentira que no lo hayan comprendido todavía) tiene y tendrá consecuencias patentes de no transformarse en una actitud más humana y conciliadora. Bernal Macouzet debe presentarse a las reuniones pactadas. Si tiene propuestas, para entregarlas; y si no las tiene, para explicar por qué no las tiene. Si acaso los obstáculos para acudir son insuperables, debe asegurarse de que su contraparte recibe el mensaje. Lo dicho no es, por supuesto, una condición para las negociaciones, sino simple detalle de buena crianza.
Pese a todo, y en una muestra de su disposición al diálogo, la Mesa Directiva del SUTRACON aceptó posponer la ronda de negociaciones para el próximo miércoles 28 de Diciembre.
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